Un estudio de Hartpury College analiza la presión de los perros al caminar utilizando una célula de carga miniaturizada de HBM

Recientemente, el Hartpury College & University Centre llevó a cabo un importante estudio sobre la marcha de los perros y la fuerza que se ejerce con la correa, según el perro vaya sujeto con un collar o con un arnés. La fuerza que aplican sobre el perro los distintos tipos de medios de sujeción existentes tiene potencial para causar problemas médicos o agravar dolencias ya existentes. Para encontrar repuestas y reducir la presión o la fuerza innecesarias sobre los perros durante la marcha, HBM aportó al estudio galgas extensométricas eléctricassoftware.

El estudio observó efectos como la presión y la fuerza que soportan los perros cuando llevan un collar o un arnés sujeto a una correa. Los perros son unas mascotas muy populares en Reino Unido, donde se encuentran presentes en un 24 % de los hogares. Pero, además, los perros desempeñan otras labores, como perros de compañía y perros de trabajo, y desempeñan oficios tales como perro pastor, perros guía o de asistencia y perros de seguridad y de detección de sustancias. Por ello, es importante que los propietarios de perros utilicen los accesorios disponibles en el mercado, como collares y arneses, para ayudarles a desempeñar sus labores de la mejor manera posible. Por otro lado, la ley exige que los perros estén sujetos siempre que se encuentren en lugares públicos. Lo más normal es sujetarlos con un collar o arnés y una correa. Las medidas de restricción exigidas por la ley permiten que la persona a cargo del perro lo controle y que, al mismo tiempo, el animal pueda moverse libremente sin sufrir dolor. Pero estas medidas no tienen en cuenta posibles fuerzas indeseables o no visibles a las que esté expuesto el animal.

En el Reino Unido también existe la obligación legal de que los perros lleven placas de identificación siempre que estén en lugares públicos; por ello, la mayoría llevan un collar al cuello. Cuando se utiliza esta medida de sujeción, lo más normal es enganchar una correa a una argolla en forma de “D” incorporada al collar. La principal preocupación en torno a este método son los posibles daños que puede sufrir el perro en el cuello y la tráquea.

Otra forma de sujeción habitual es el arnés —hay muchos estilos— y los collares de cabeza, que se parecen a los cabestros que se usan para los caballos. El collar de cabeza está diseñado para enganchar la correa bajo el hocico. Desde allí, actúa sobre la posición de las distintas bandas que componen el collar y proporciona un control total a la persona a cargo.

Problema

Identificar la fuerza que se aplica al perro con distintos tipos de correas, y cómo se ve afectado el animal.

Solución

Dentro de un estudio dirigido a identificar si existen diferencias significativas en la marcha de un perro según lleve un collar o un arnés, y también para analizar la fuerza que ejercen tanto el perro como la persona a su cargo mediante la correa, el Hartpury College solicitó a HBM células de carga U9C miniaturizadas, con el fin de recopilar datos sobre la cantidad de fuerza que soporta el perro en el punto de sujeción.

Resultados

Los resultados del estudio demuestran —para los tipos concretos de collares y arneses considerados— que no existe ninguna diferencia en la marcha cuando el perro camina o corre sujeto con un arnés. Sin embargo, se ha demostrado que, cuando el perro lleva un collar, la fuerza que se ejerce sobre el cuello y la garganta es más localizada y existe potencial para producirle daños o exacerbar lesiones ya existentes. En cambio, cuando el perro lleva un arnés, la fuerza se distribuye a lo largo de una superficie mayor y reduce su impacto. Los datos obtenidos pueden ser de ayuda a los propietarios de mascotas preocupados por la cuestión, para tomar decisiones más informadas.

Medición de la fuerza de las correas

Transductores de fuerza U9C

Software de adquisición de datos catman

Peligros potenciales de aplicar una fuerza excesiva en el collar

Los propietarios de perros suelen sentir un gran cariño por sus mascotas. Por ello, seguramente les interese saber que ejercer una fuerza constante sobre los collares y arneses puede producir lesiones en los animales.

Los collares de castigo y las cadenas tienen potencial para producir daños mecánicos o isquémicos en el cerebro, el tiroides, la tráquea, la laringe y el esófago, como resultado de la aplicación de una fuerza excesiva. Igualmente, una compresión excesiva de la vena yugular puede aumentar la propensión a que el perro tenga una presión intraocular alta.

En cuanto a los arneses, aunque se consideran más “amables” para los animales, existe poca evidencia disponible sobre las lesiones que pueden causar en zonas como los miembros anteriores, el pecho o la espalda, como resultado de la cantidad de fuerza que aplican. Anecdóticamente, también se ha sugerido que el arnés altera la marcha natural del perro.

Como resultado de todo lo anterior, es importante que los propietarios de perros sean conscientes de los problemas potenciales que el uso de arneses mal dimensionados puede acarrear a los animales, como presión y fuerza excesiva sobre el cuerpo y las articulaciones, lesiones o incluso rozaduras.

Con toda esta problemática en mente y ante la falta de información concreta sobre cuál de estos medios de sujeción es mejor y sobre cómo afectan a la marcha del perro y a la fuerza que se ejerce sobre él cuando se mueve, HBM aportó la pieza clave para resolver el rompecabezas.

Análisis de las fuerzas que se ejercen a través de la correa

Con el fin de identificar si existen diferencias significativas en la marcha de un perro según lleve un collar o un arnés, y también para analizar la fuerza que ejercen tanto el perro como la persona a su cargo mediante la correa, el Hartpury College solicitó a HBM células de carga U9C miniaturizadas, con el fin de recopilar datos sobre la cantidad de fuerza que soporta el perro en el punto de sujeción.

Las células de carga de la serie U9C son compactas y económicas, perfectas para medir con absoluta fiabilidad fuerzas de tracción y compresión en lugares con limitaciones de espacio, tal y como ocurría en estos ensayos. Se pueden emplear en mediciones estáticas y dinámicas, y poseen una elevada frecuencia fundamental que las hace muy adecuadas para mediciones muy rápidas. Por otro lado, la U9C está fabricada en acero inoxidable y tiene un diseño soldado; en definitiva, se trata de un sensor robusto, idóneo para esta compleja aplicación.

Al incorporar galgas extensométricas al arnés del perro y a la correa, los científicos del Hartpury College pudieron obtener las medidas que deseaban, tanto del perro como de la persona a su cargo. Para que el diseño fuera más robusto, el transductor se cosió a un jersey de un metro de largo, que servía para fijar el instrumento a la argolla del collar o del arnés. A continuación, este instrumento se conectó a un equipo de adquisición de datos de 4 puertos, conectado mediante USB a un ordenador portátil.

HBM suministró también el software para análisis, que proporciona los datos tanto del perro como de la persona a su cargo, en formato numérico (Hz) y en forma de gráfico, para cada uno de los ensayos. El software de adquisición de datos catman se adapta muy bien a aplicaciones complejas y permite visualizar, analizar y almacenar datos durante la medición y el proceso de elaboración de informes. Con catman, los datos en bruto se transfirieron a una hoja de cálculo, para después procesarlos con el software de análisis estadístico SPSS.

Con la galga extensométrica y la correa enganchada al collar, la persona a cargo del perro hizo caminar y correr a los animales. Después, el proceso se repitió colocando a los perros un arnés en lugar de un collar.

Conclusión

Los resultados del estudio demuestran —para los tipos concretos de collares y arneses considerados— que no existe ninguna diferencia en la marcha cuando el perro camina o corre sujeto con un arnés. También se ha demostrado que, cuando el perro lleva un collar, la fuerza que se ejerce sobre el cuello y la garganta es más localizada y existe potencial para producir daños o exacerbar lesiones ya existentes. En cambio, cuando el perro lleva un arnés, la fuerza se distribuye a lo largo de una superficie mayor y reduce su impacto. Los datos obtenidos pueden ser de ayuda a los propietarios de mascotas preocupados por la cuestión, para tomar decisiones más informadas.

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