Todo se comunica: El internet industrial de las cosas en la industria manufacturera

La impresora pide por su cuenta un nuevo cartucho cuando el tóner alcanza un nivel crítico. Una máquina envía una notificación de su estado al fabricante para evitar una avería antes de que se produzca. Los componentes de un producto informan sobre su ubicación, para facilitar una planificación óptima del proceso de fabricación. Todo esto es posible gracias al internet de las cosas (IoT), en el que todos los objetos de comunican entre sí.

Los expertos calculan que, para 2022, habrá en torno a 14.000 millones de dispositivos conectados en red, desde maquinaria de producción a piezas, con lo que los procesos del internet industrial de las cosas (IIoT) tendrán una gran eficiencia.

El internet de las cosas (IoT) se puede definir como la infraestructura que permite conectar en red sistemas ciberfísicos. A su vez, es la base del internet industrial de las cosas. El IoT viene a ser una red de objetos "inteligentes" que se comunican a través de internet. Para ello, intercambian datos en tiempo real. Esos datos contienen información sobre su estado respectivo: entorno, uso actual, deterioro, origen o destino, por ejemplo. El IIoT permite conectar entre sí distintos procesos técnicos, incluidos sus recursos y procesos de negocio. Esa conexión se produce a distintos niveles de producción y entre distintas empresas, y se extiende a los sistemas de información, comunicación, control y gestión. El mundo real y el mundo virtual se fusionan en una sola entidad; las empresas se benefician de una mayor eficiencia, reducen costes y optimizan el uso de los recursos.

La base del internet de las cosas

La base del IoT es la tecnología RFID (identificación por radiofrecuencia). Esta tecnología permite asignar a cada producto o dispositivo un código que sirve como identificador único. Esta identificación única también es posible mediante un código de barras u otro código 2D. Por otro lado, los objetos que están conectados al IoT pueden llevar sensores integrados capaces de detectar condiciones del mundo real y actuadores con los que pueden ejecutar acciones. En resumen, el internet de las cosas tiene cuatro características principales:

  • Información individualizada, almacenada directamente en cada objeto
  • Red de objetos conectados a internet
  • Toma de decisiones individual basada en información que se evalúa localmente
  • Servicios individuales a demanda, para un control de los procesos en tiempo real, adaptado a las circunstancias

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