Conocimiento valioso. Big data o la bola de cristal para acertar siempre

Los smartphones, los ordenadores, las páginas web, los sensores y las máquinas recopilan cada día cantidades ingentes de datos, que vierten a un océano de información al que llamamos “big data”. En la actualidad, las empresas utilizan esa información con distintos fines. Los departamentos más aventajados son los de marketing y ventas, que transforman esa base de conocimientos en productos a medida. Pero el big data también es indispensable para la producción; por ejemplo, para optimizar los procesos. La información ayuda a ahorrar recursos en la producción, en línea con los requisitos del mercado.

Cada día, los sensores, los sistemas autónomos y en red, los CRM, etc. recopilan datos en cantidades titánicas. Toda esa información se transforma en dinero, porque permite a la industria aumentar su facturación o la calidad de sus productos y servicios. Gracias al big data, la producción puede ser más flexible y eficiente. Por ejemplo, mediante el mantenimiento predictivo de las máquinas. El mantenimiento predictivo explota los datos de estado de un sistema para mejorar su disponibilidad. Este proceso reduce los costes. A su vez, la información sobre los mercados ayuda a optimizar la planificación de ventas. Y, cuando se conocen las necesidades de los consumidores, es más fácil desarrollar productos que, de verdad, respondan a sus expectativas.

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